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Los cuentos de Beedle el Bardo

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Beedle
Los cuentos de Beedle el Bardo
Información de la publicación
Autor

Beedle el Bardo

Publicado

Siglo XV

Tema

Historias para niños

Copias
Los cuentos de Beedle el Bardo son historias mágicas para niños, normalmente conocidas en el mundo mágico. Una de estas historias es La Fábula de los tres Hermanos, donde en el libro Harry Potter y las Reliquias de la Muerte Harry y sus compañeros averiguan que es la leyenda de Las Reliquias de la Muerte un poco cambiada a la historia real. Hoy en día la escritoria J.K.Rowling ya escribió un Libro con ese título que incluye cuatro historias mágicas y la famosa fábula.

Es importante destacar que este libro de cuentos fue manuscrito por la propia J.K. Rowling y todos los dibujos precentes en el propio tambien fueron realizados de su mano. Fueron producidas una edición limitada de sólo siete copias hechas a mano.

HistoriasEditar sección

El Mago y el Cazo SaltarínEditar sección

Como en su serie de Harry Potter, al inicio de la primera página del primer cuento de hadas, “El Mago y el Cazo Saltarín”, hay un dibujo. En éste caso, se trata de un caldero redondo sobre un pie. Este cuento comienza lo suficientemente feliz, con un “amable viejo mago” a quien conocemos brevemente.

Éste “adorable hombre” usa su magia principalmente para su beneficio y para el de sus vecinos, creando pociones y antídotos para ellos en lo que él llama “caldero de la suerte”. Poco después de conocer a éste amable y generoso hombre, él muere (tras llegar a una “edad avanzada”) y le deja todo a su hijo único. Desafortunadamente, el hijo no es como el padre . Tras la muerte de su padre, descubre el caldero, y en él una zapatilla y una nota de su padre que dice “Es mi esperanza, hijo mío, que nuca llegues a necesitar esto”.

Molesto por no tener nada más que un caldero a su nombre, y desinteresado en cualquiera que no pudiera hacer magia, el hijo le da la espalda al pueblo, cerrando las puertas a sus vecinos. Primero llega el viejo cuya nieta está plagada de verrugas. Cuando el hijo les cierra la puerta en su cara, inmediatamente escucha un ruido en la cocina. Al caldero de su padre le había nacido un pie y bastantes verrugas. Divertido, y a la vez desagradable. Ninguno de sus hechizos funciona desde entonces, y no puede escapar del saltarín caldero que los sigue, incluso hasta al lado de su cama. Al siguiente día, el hijo abre la puerta a un anciano que ha perdido su burro. Sin su ayuda para cargar víveres al pueblo, su familia moriría de hambre. El hijo le cierra la puerta al anciano. De inmediato, el caldero saltarín lleno de verrugas, comienza a quejarse como burro y a gemir de hambre. El hijo recibe a más visitantes, y hacen falta lágrimas, vómito, y un perro llorón para que el mago sucumba a su responsabilidad, y al verdadero legado de su padre. Renunciando a sus maneras egoístas, llama a la gente del pueblo para que vayan a pedirle ayuda. Uno por uno, cura a los enfermos, y al hacerlo, vacía el caldero. Al final, sólo queda la misteriosa zapatilla, la única que calza perfectamente en el ahora quiero caldero, y ambos caminan (y saltan) hacia la puesta de sol.

La Fuente de la Buena FortunaEditar sección

En la parte superior está el dibujo de una chispeante y manante fuente. El principio y el final de casi todos los cuentos de hadas aparecen decorados con polvo de duendecillos. La primera página de la historia también despliega un pequeño arbusto de rosas debajo del texto. “La Fuente de la Justa Fortuna” comienza de una manera grandiosa y con un escenario de cuentos de hadas de misterio y exuberancia: un mágico y encerrado jardín que está protegido por “magia poderosa”. Una vez al año, a un “infortunado” se le da la oportunidad de encontrar el camino hasta la Fuente, bañarse en su agua, y ganar “justa fortuna para siempre”.

Sabiendo que tal vez ésta sea la única oportunidad de realmente mejorar sus vidas, las personas (con o sin poderes mágicos) viajan desde lugares lejanos del reino para intentar ganar su entrada al jardín. Allí tres brujas se conocen y comparten sus historias y sus aflicciones. Primero está Asha, enferma de una “dolencia que ningún Sanador podría curar”, y quien espera que la Fuente pueda devolverle la salud. La segunda es Athelda, quien fue robada y humillada por un hechicero. Ella espera que la Fuente alivie sus sentimientos de desamparo y su pobreza. La tercera bruja, Amata, fue desertada por su amado, y espera que la Fuente cure su “pena de soledad”. Las brujas deciden que tres cabezas son mejores que una, y unen sus esfuerzos para alcanzar juntas la Fuente. A primera vista, aparece una grieta en el muro y varias “Enredaderas” del jardín alcanzan y envuelven a Asha, la primera bruja. Ella agarra a Athelda, quien se agarra de Amata. Pero Amata se agarra de la armadura de un caballero, y mientras hala a Asha, las tres brujas junto a la armadura pueden atravesar el muro hacia el jardín.

Ya que sólo a una de ellas se le permite bañarse en la Fuente, las primeras dos brujas están molestas de que Amata inadvertidamente haya traído a otro competidor. Ya que él no tiene poderes mágicos, reconoce que las mujeres son brujas, y tiene el apropiado nombre “Sir Desafortunado”, el caballero anuncia su intención de abandonar la búsqueda. Amata pronto lo regaña por renunciar y le pide que se una al grupo.

Durante su viaje hacia la Fuente, la alagartada banda se enfrenta con tres desafíos. Primero, se enfrentan con el gusano quien les pide una “prueba de su dolor”. Después de varios intentos infructíferos de atacarlo con magia y otros medios, las lágrimas de frustración de Asha finalmente satisfacen al gusano, y a los cuatro se les permite pasar. Luego, se encuentran con un abrupto desfiladero donde se les pide que paguen el “fruto de sus labores”. Ellos intentan e intentan subir hasta la cima, pero tardan horas intentando trepar sin avanzar nada. Finalmente, el esfuerzo de Athelda al animar a sus amigos (y en especial el sudor de su frente) permite que pasen el desafío. Al final, se enfrentan con un raudal en su camino y se les pide que paguen “el tesoro de su pasado”. Todos los intentos de flotar o atravesar el río fallan, hasta que Amata piensa en usar su varita para alejar los recuerdos de su amado que la abandonó, y las tira al agua. Varios escalones de piedra aparecen en el agua, y los cuatro pueden cruzar hacia la Fuente, donde deben decidir quién ganará el baño.

Asha colapsa por el agotamiento y cae casi muerta. Tiene tanto dolor que no alcanza a llegar hasta la Fuente, y le ruega a los otros tres que no la muevan. Athelda mezcla rápidamente una poción en su intento por revivirla, y la cocción de hecho cura su dolencia, así que ya no necesita de las aguas de la Fuente. Al hechizar a Asha, Athelda se da cuenta que ella tiene el poder de curar a otros y así poder ganar dinero. Ya no necesita de las aguas de la Fuente para curar su “desprotección y pobreza”. La tercera bruja, Amata, se da cuenta que cuando alejó su rencor por su amado, pudo apreciarlo por lo que verdaderamente es (“cruel y desleal”), y ya no necesita la Fuente. Ella se dirije hacia Sir Desafortunado y le ofrece su turno hacia la fuente como recompensa por su valentía. El caballero, sorprendido por su suerte, se baña en la Fuente y se lanza “con su oxidada armadura” a los pies de Amata y le ruega por su “mano y su corazón”. Cada bruja alcanzó sus sueños de cura, un desventurado caballero supo de su valentía, y Amata, la única bruja que tenía fe en él, se da cuenta que encontró “un hombre digno de ella”. Un genial “y vivieron felices para siempre” para nuestra querida banda, que luchó “brazo con brazo”. Al final: los cuatro amigos vivieron muchos años, sin nunca saber que las aguas de la Fuente “nunca tuvieron algún encantamiento en absoluto”.

El Corazón Peludo del BrujoEditar sección

Había una vez un brujo joven, atractivo, talentoso y rico que había decidido no enamorarse, ya que no quería comportarse como un idiota, como les pasaba a sus amigos. Así pues, empleo las artes oscuras para evitarlo.

Todos decían que cambiaría cuando se enamorara de alguna doncella. Aunque varias doncellas utilizaban sus encantos para seducirlo, ninguna consiguió cautivar su corazón.

Los amigos del brujo comenzaron a casarse y tener hijos, los cuales lloraban y hacían que el joven brujo se felicitara por la decisión que había tomado.

No lloró cuando sus padres murieron, al contrario, se alegro ya que ahora el reinaría en el castillo. Guardó su mayor tesoro en el sótano y se entregó a una vida de lujo y desahogo. El pensaba que todos envidiaban su soledad, pero un día escuchó a dos lacayos hablando de él. Uno dijo sentir pena por su soledad, pero el otro preguntó riendo cual sería la razón de que un hombre con tanto oro y dueño de un castillo no consiguiera una esposa, lo que llegó al orgullo del mago. Por esto decidió casarse de inmediato con una doncella como ninguna otra.

Para su suerte, al día siguiente en que decidió buscarla, una doncella que cumplía todas las características que él pedía, llegó a la región. El brujo comenzó a cortejarla, y sorprendió a varios por el cambio de actitud, y le dijeron a la doncella que había logrado lo que nadie antes.

La doncella se sentía fascinada, y al mismo tiempo repelida por las atenciones del brujo, ya que jamás había conocido a un hombre tan frio y distante. Como los parientes de ésta pensaron que era una unión conveniente, aceptaron la invitación al banquete que el brujo organizaba en honor a la doncella.

Durante el banquete, el brujo le dedicaba tiernas palabras a la doncella, palabras que les había quitado a poetas, sin tener idea de lo que significaban. La doncella reconocía que eran bellas palabras, pero no le gustaban, ya que pensaba que él no tenía corazón. El brujo sonrió y le dijo que la acompañara. Ambos salieron del salón y se dirigieron a la mazmorra, donde él guardaba su mayor tesoro. En un cofre de cristal estaba el corazón del brujo, que estaba marchito y cubierto de pelo.

La doncella se horrorizó al ver esto y le dijo al brujo que lo devolviera a su lugar. Éste, lo hizo, ya que sabía que tenía que complacer a la doncella. Abrió el cofre, se cortó el pecho y devolvió el corazón a su cuerpo.

La doncella, feliz, le dijo que ahora podría conocer el verdadero amor y después lo abrazó. Esa caricia, el susurro de su aliento y la fragancia de su cabello traspasaron como lanzas el corazón del brujo, pues el exilio en que había estado el corazón, lo había vuelto extraño, ciego, salvaje y con un apetito perverso.

Los invitados comenzaron a preguntarse dónde estaría el brujo y la doncella, así que los buscaron por el castillo. Cuando llegaron a la mazmorra presenciaron un espantoso espectáculo.

La doncella estaba en el suelo muerta y con el pecho abierto, a su lado se encontraba el brujo, sosteniendo en una mano el corazón de la doncella, mientras lo lamia y juraba que lo cambiaría por el suyo. En su otra mano estaba la varita mágica, con la que intentaba extraerse el corazón marchito, pero el corazón peludo no quería volver al cofre. El brujo, dejo la varita y tomo una daga y, después de jurar que no se dejaría gobernar por su corazón, se lo saco del pecho. Por un momento quedo arrodillado triunfante, después cayó sobre el cadáver de la doncella y murió.

El Cuento de los Tres HermanosEditar sección

La historia hace referencia a tres hermanos de las antigüedad, los hermanos Peverell: AntiochCadmus e Ignotus, quienes fueron los legítimos dueños de las Reliquias. La Varita de Saúco pertenenció en primer lugar a Antioch, y luego de que este fuese asesinado una noche fue pasando de mano en mano de magos que intentaban poseerla, la Piedra de la Resurrección era propiedad de Cadmus, antiguo ancestro de los Gaunt y por lo tanto, ancestro de Lord Voldemort, la piedra estaba en el Anillo de Marvolo Gaunt, objeto que luego Lord Voldemort convertiría en uno de sus Horrocruxes, y finalmente la Capa de Invisibilidad era la reliquia perteneciente a Ignotus, antiguo ancestro de los Potter, y por lo tanto, es la Capa de Invisibilidad que pertenece a Harry Potter. Según el cuento, quien logre reunir las tres reliquias se convertirá en el Amo de la Muerte.

Detrás de las escenasEditar sección

  • Se dice que todos los cuentos infantiles del mundo mágico son obra de Beedle el Bardo.
  • Las primeras copias de este libro en el mundo mágico están en runas. Hermione posee una, que le heredó Albus Dumbledore para poder resolver el misterio de las Reliquias de la Muerte.
  • No se sabe si la versión de La fábula de los tres hermanos de Beedle es verdadera o solo una dramatización, ya que las Reliquias de la Muerte existen, pero no se sabe si los tres Peeverell de verdad encontraron a la muerte.

Vease tambiénEditar sección

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