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El Cuento de los Tres Hermanos es un cuento incluido dentro de Los cuentos de Beedle el Bardo, libro cuyo ejemplar fue legado a Hermione Granger por Albus Dumbledore luego de su muerte, con el símbolo de las Reliquias de la Muerte impreso en el título para que ella, junto a Harry Potter y Ron Weasley, descubrieran el misterio de las Reliquias.

El cuento trata sobre tres hermanos que se topan con la Muerte, quien les entrega una recompensa por no haber muerto en un peligroso río. Cada uno continua su camino con su preciado premio, pero mueren al cabo de unos días, excepto el hermano menor, que logra vivir hasta la vejez, reuniéndose con la Muerte como si fuera una vieja compañera.

Argumento

La historia hace referencia a tres hermanos de las antigüedad, los hermanos Peverell: Antioch, Cadmus e Ignotus, quienes iban por un camino hasta que se detuvieron al ver un río peligroso. Al ser diestros en la transformación conjuraron un puente para cruzar el río. En medio del puente se apareció la Muerte, que, enojada por haber perdido tres posibles víctimas, fingió felicitar a los hermanos y les otorgó un premio a cada uno por su habilidad. El mayor de los hermanos, Antioch, pidió la varita más poderosa jamás creada, que fue fabricada por la Muerte con una rama de un saúco, la actualmente llamada Varita de Saúco. El mediano, Cadmus, quien estaba dolido por la repentina muerte de su futura esposa, pidió un instrumento que le permitiera traer de la tumba a los seres queridos, y la Muerte le entregó una piedra del río, la Piedra de la Resurrección. El más joven de los tres, y el más humilde, pidió un objeto que le permitiera irse de allí sin ser perseguido; la Muerte le dio, de mala gana, su propia Capa de Invisibilidad.

Posteriormente los tres hermanos continuaron su camino. El mayor se marchó a una aldea en la que se alojaba un mago con el que había tenido una disputa. Se batieron en duelo y Antioch mató a su enemigo gracias a su varita. Luego se retiró a una posada en la que presumió su poder y se tendió ebrio en una cama. Esa noche, un mago se acercó a él sigiloso, le robó la varita y le cortó el cuello por si acaso. Así fue como la Muerte se llevó al hermano mayor.

El mediano llegó a su casa, giró la Piedra tres veces sobre su mano y apareció la mujer con la que se habría casado, pero esta se mostraba triste y distante, separada de su amado por una especie de velo. Ella ya no pertenecía al mundo de los vivos, sino al de los difuntos, y por ello sufría. El hombre no soportó ver a su amada y enloqueció, suicidándose de una vez por todas para reunirse con ella. De esta manera la Muerte se quedó con el segundo hermano.

La Muerte buscó al menor durante años, aunque sin éxito. Cuando Ignotus llegó a una edad avanzada, legó la Capa de Invisibilidad a su hijo, se reunió con la Muerte como si fuera una vieja amiga y, como iguales, se marcharon al mundo de los muertos.

Notas sobre El Cuento de los Tres Hermanos

Albus Dumbledore afirma que la moraleja de esta historia es clara: cualquier intento humano por evitar o vencer la muerte no funcionará, fracasará. Ignotus Peverell, el menor, es el único que comprende esto y al haber escapado de la muerte, lo mejor que puede hacer es esperar oculto, para que la próxima vez que se encuentre con ella, sea en un momento muy lejano. Sabe que provocar a la muerte, usando la violencia o jugando con el arte de la necromancia, significa enfrentarse a un enemigo que jamás será derrotado.

Según Dumbledore, existe una pequeña parte de la comunidad mágica que cree que hay una leyenda secreta en el cuento, la cual dice que los tres objetos que son entregados a los hermanos existen en el mundo real, y quienes lo posean juntos se convertirá en el "Señor de la Muerte", lo que implica ser inmortal.

Apariciones